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Pregunta a Carla

¿Por qué es importante colocar a sus hijos las vacunas contra enfermedades como el sarampión y la tos ferina?

Como padre, asegurarse de que sus hijos estén vacunados a tiempo es un paso importante para garantizar su salud a largo plazo. Que su familia esté vacunada también ayuda a proteger la salud de los compañeros de clase, los amigos, los parientes y las demás personas de la comunidad. Recientemente, se produjo un aumento de enfermedades tales como el sarampión y la tos ferina debido al aumento en el rechazo a la vacunación.

En lo que va del año, se han informado casos individuales de sarampión en 22 estados, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. Quiero compartir una publicación de blog especial escrita por el director de los NIH, el Dr. Francis Collins, acerca de la importancia de colocarse las vacunas. El Dr. Collins hizo esta publicación en 2016, pero las aclaraciones que hace acerca de la importancia de las vacunas para mantener seguros a los niños siguen vigentes. (tomado de https://directorsblog.nih.gov/2016/03/22/resurgence-of-measles-pertussis-fueled-by-vaccine-refusals/)

La reaparición del sarampión y la pertussis se debe al rechazo a la vacunación

Nací en 1950 y fui educado en mi hogar hasta el sexto grado. Por lo tanto, no estuve expuesto a la mayoría de las enfermedades de la niñez que afectaron a gran parte de mi generación. Nunca me preocupé por eso hasta que, mientras hacía mi residencia médica en Carolina del Norte en 1979, tuve una enfermedad febril que puso en riesgo mi vida y debí ser hospitalizado. Recién después de cuatro días con una fiebre de 105 grados apareció un sarpullido, y recibí un diagnóstico: sarampión. Esa fue la enfermedad más grave que tuve. Resultó que una amiga de la escuela de mi hija se había contagiado sarampión en un brote de niños sin vacunar en Chapel Hill, y yo había estado en contacto con ella. Nací antes de que se colocaran las vacunas.

Pero la mayoría de las personas nacidas en los Estados Unidos después de la década de 1960 no pasaron por la experiencia de la fiebre alta y el sarpullido del sarampión, ni por los ataques de tos de la pertussis, generalmente conocida como tos ferina. Esto es gracias a que estas enfermedades extremadamente contagiosas y potencialmente mortales han sido controladas con el uso de vacunas muy eficaces y a través de importantes programas de vacunación. Sin embargo, la cantidad de estadounidenses que se contagian sarampión y pertussis cada año ha vuelto a aumentar recientemente.

Ahora, un informe financiado por los NIH confirma que muchos de los brotes recientes de estas enfermedades prevenibles mediante la vacunación se deben al rechazo de ciertos padres a que sus hijos reciban las vacunas [1]. Los hallazgos, publicados recientemente en JAMA, son un recordatorio importante de que la erradicación exitosa de las enfermedades infecciosas depende no solamente de la disponibilidad de vacunas seguras y eficaces, sino también de una comunicación eficiente acerca de las vacunas y las enfermedades que previenen.

En el estudio, dirigido por Saad Omer de la Universidad Emory, Atlanta, los investigadores examinaron la literatura médica buscando todos los informes sobre brotes de sarampión en los Estados Unidos desde enero de 2000 hasta noviembre de 2015. Hicieron una búsqueda similar de los brotes de pertussis desde 1977, año en que los casos de esta enfermedad llegaron a su número más bajo en los EE. UU.

Omer y sus colegas identificaron 18 informes publicados de brotes de sarampión, que describían más de 1,400 casos de personas de edades entre las 2 semanas y los 84 años. Aunque no se contaba con información sobre la vacunación en alrededor del 29 % de las personas, se confirmaron 804 casos (56.8%) de personas no vacunadas. Solo 199 casos (14%) eran individuos que habían recibido vacunas contra el sarampión.

A continuación, los investigadores examinaron siete estudios con los resúmenes de vacunación más completos para investigar a aquellos individuos que no se habían vacunado deliberadamente. Encontraron que 574 de los 970 individuos no se habían vacunado, a pesar de que tenían edad suficiente para haber recibido la vacuna triple viral (SPR). De las 574 personas, 405 habían presentado una exención por razones religiosas o filosóficas.

Omer y sus colegas también identificaron 32 brotes de pertussis declarados, que sumaban más de 10,000 casos en personas cuyo estado de vacunación era conocido. En las cinco mayores epidemias en todo el estado, los datos mostraron que un número importante (al menos 1 de 4) de aquellos que se enfermaron no habían recibido la vacuna.

A diferencia de la vacuna contra el sarampión, la vacuna contra la pertussis puede perder parte de su eficacia a lo largo del tiempo. Como consecuencia, se detectaron algunos brotes de pertussis en lugares con tasas de vacunación elevadas. Sin embargo, la evidencia muestra que las personas que no se vacunaron deliberadamente han jugado un papel importante en los brotes recientes de pertussis.

Los investigadores también observaron que la contribución del rechazo a las vacunas en los brotes de sarampión y pertussis a menudo es mayor al comienzo de una epidemia. Esta tendencia sugiere que el rechazo a las vacunas brinda "grupos de susceptibilidad" que pueden ayudar a iniciar un brote.

Este punto es especialmente importante. Los padres tienen una responsabilidad, no solo sobre sus niños, sino también en sus comunidades: solo al alcanzar un nivel muy alto de inmunización en la población se pueden prevenir los brotes. La vacunación es particularmente importante para los niños con cáncer y con otras enfermedades que ocasionan inmunosupresión. No se pueden vacunar con seguridad, pero presentan un alto riesgo de sufrir consecuencias graves si se enferman; y, por lo tanto, dependen de la "inmunidad colectiva" para estar protegidos de una enfermedad potencialmente mortal.

Si bien algunos padres siguen dudando de la existencia de un posible vínculo entre las vacunas y los trastornos del espectro autista, el informe original que citaba esta conexión ha sido desmentido. Se han realizado una gran cantidad de estudios de seguimiento cuidadosamente diseñados, y el contundente peso de la evidencia científica no encontró evidencia de dicho vínculo. Por eso sigue siendo tan importante informar a los padres: Vacunen a sus hijos. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que todos los niños reciban la primera dosis de la vacuna triple viral (SPR) entre los 12 y los 15 meses de edad, y una segunda dosis entre los 4 y los 6 años. [2]. Para la pertussis, los CDC recomiendan que los niños reciban cuatro dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos convulsa (DTaP) en sus primeros 18 meses de vida, y una dosis final entre los 4 y los 6 años [3].

Enlaces:

Referencias:

  1. Association Between Vaccine Refusal and Vaccine-Preventable Diseases in the United States: A Review of Measles and Pertussis. Phadke VK, Bednarczyk RA, Salmon DA, Omer SB. JAMA. 2016 Mar 15;315(11):1149-1158.
  2. Measles (Rubeola), Centers for Disease Control and Prevention, July 1, 2015.
  3. Pertussis (Whooping Cough) Vaccination, Centers for Disease Control and Prevention, February 3, 2016.

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Actualizada en Octubre 2018