Temas de salud

Septiembre de 2019

La Dra. Stacey Missmer sobre la menstruación dolorosa en adolescents

Foto de rostro de la Dra. Stacey Missmer

Fragmentos de nuestra conversación con la Dra. Stacey Missmer, especialista en la salud de la mujer, financiada por los NIH de la Universidad Estatal de Michigan.

NIHNiH: ¿Qué tan común es la menstruación dolorosa en las adolescentes?

Missmer: Entre el 35% y el 40% de las adolescentes y de las mujeres adultas en los EE. UU. informan que el dolor moderado a intenso durante la menstruación de una mujer, es decir, el dolor que afecta la vida de alguien, no es nada raro.

Hay algunas niñas y mujeres que informan que el dolor pélvico y la incomodidad comenzaron antes de su primera menstruación, o muy cerca de su primera menstruación. En otras, el dolor comienza después. O bien, puede comenzar de forma leve y empeorar con el tiempo, lo cual afecta su vida más tarde. Pero habitualmente, no se hacen preguntas acerca del dolor a pesar de que los médicos preguntan si han tenido su primera menstruación o no.

NIHNiH: ¿La menstruación dolorosa de qué manera puede afectar el desarrollo?

Missmer: La adolescencia es un período del desarrollo en el que todos intentan descubrir quiénes son y cuáles son sus esperanzas y sueños. Para las niñas que, además de ese proceso difícil pero normal e importante, sufren dolor pélvico, que las hace sentir incómodas, inseguras, avergonzadas y aisladas, esto realmente cambia su desarrollo emocional y las elecciones que toman más adelante.

Piense en la niña que cree que le encantaría estar en una obra escolar. Y así empieza el proceso habitual de la toma de decisiones: ¿Sería buena en eso? ¿Qué pasa si me da vergüenza? ¿Pero y si me encanta? ¿Tengo tiempo para hacerlo? Y ahora, agregue a eso: ¿Qué pasa si tres días de los cinco días del ensayo para esa obra, tengo dolor y no puedo estar allí? ¿O empiezo a ensayar y luego me duele, y no puedo llegar a casa? Entonces, con el tiempo, sabemos que tienden a dejar de dedicarse a esas cosas.

O incluso un grupo de amigos realmente comprensivo puede transformarse en un grupo de amigos que no le pide que vaya al cine, porque no quieren que se sienta mal, dado que siempre dice que no. O no quieren que se sienta mal porque las dos últimas veces que fue, tuvo que irse a casa temprano. Entonces dejan de invitarla. Y se convierte en esta situación social muy compleja, además de todas las otras dificultades de ser una adolescente.

El mensaje más importante para los padres es que el dolor pélvico que está afectando cómo se desplaza y funciona su hija en el mundo no es normal. Si afecta cómo está planeando lo que hace en el mundo, cómo interactúa con las personas, cómo maneja su salud y bienestar, eso es algo que debe conversar con su médico.

NIHNiH: ¿Qué puede evitar que las adolescentes reciban atención por menstruaciones dolorosas?

Missmer: Puede haber molestias al elegir derivar a las adolescentes a un ginecólogo, especialmente a las (adolescentes) que aún no son sexualmente activas. Muchos padres en particular, pero incluso los médicos en general, creen que una derivación a un ginecólogo implica automáticamente un examen pélvico. Y dudan que se deba derivar a las niñas más jóvenes para eso. Sin embargo, para la mayoría de los profesionales especializados en dolor pélvico que tienen experiencia en el cuidado de adolescentes, esa no es la primera línea de estudio.

NIHNiH: ¿Los médicos de qué manera pueden proporcionar mayor apoyo a las adolescentes con dolor pélvico?

Missmer: Necesitamos pediatras, médicos de medicina para adolescentes, profesionales de atención médica, especialistas en Medicina Interna, etc. que se sientan cómodos al preguntar directamente sobre el dolor pélvico. Hay media docena de preguntas que se hacen en cada visita al médico, y el dolor pélvico nunca es una de ellas.

Creo que el beneficio de preguntar sería el doble. Descubriría qué las adolescentes están experimentándolo, y podrían comenzar a trabajar con su pediatra o especialista en medicina para adolescentes desde el principio, a fin de tratar de disminuir el impacto que esto puede tener en el funcionamiento social, la salud y el bienestar.

Pero además, al hacer las preguntas de forma rutinaria, cambiaría por completo el estigma de las mismas. Comenzarían a cambiar la impresión de que el dolor pélvico que afecta la vida de una niña es normal. No es normal.

Si raramente lo conversamos o rara vez lo priorizamos en el entorno del médico general, se refuerza este estigma de vergüenza. También crea una incertidumbre en las niñas, las mujeres jóvenes y sus padres sobre si "¿es algo sobre lo que deberíamos conversar?". "¿Es algo que debería mencionar?". Entonces, el solo hecho de hacer que estas preguntas sobre el dolor pélvico sean parte de la atención de rutina podría tener un gran impacto.

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Actualizada en Octubre de 2020