Temas de salud

Noviembre de 2021

Pasos contra una enfermedad silenciosa

Ilustración de un médico que muestra a un paciente un diagrama del hígado

Es posible que no piense mucho acerca de su hígado, pero este cumple funciones esenciales todos los días. Como en otras partes del cuerpo, la grasa puede acumularse en el hígado. Esto puede dañar el órgano y provocar serios problemas de salud.

Es normal tener algo de grasa en las células del hígado, pero tener demasiada grasa puede interferir con su funcionamiento normal. El hígado actúa como filtro para remover las toxinas de la sangre, lo ayuda a digerir la comida y también mantiene constante su nivel de azúcar en la sangre, entre otras tareas.

La enfermedad del hígado graso se ha vuelto cada vez más común, pero no suele tener síntomas. Si presenta síntomas, estos pueden incluir fatiga y molestia en el lado superior derecho del abdomen.

“Hay una gran cantidad de personas que tienen enfermedades hepáticas y la mayoría de ellas no lo saben”, dice el Dr. Matt Cave, especialista en hígado de la Universidad de Louisville. “Es importante ser conscientes de la enfermedad para que las personas puedan ser examinados por sus médicos”.

Acumulación de grasa

Algunos problemas de salud, sus genes, su dieta o su sistema digestivo pueden aumentar la probabilidad de que desarrolle la enfermedad del hígado graso. Cuando esto ocurre, se llama enfermedad del hígado graso no alcohólica.

“Alrededor de un tercio de los adultos estadounidenses tienen la enfermedad del hígado graso no alcohólica” dice el Dr. Rohit Loomba, un experto en enfermedades hepáticas de UC San Diego Health.

Las personas con obesidad o con diabetes tipo 2 tienen mayor riesgo de tener la enfermedad del hígado graso no alcohólica. Afecta a un 75% de las personas que tienen sobrepeso y a un 90% de las personas que tienen obesidad grave.

El consumo de alcohol en exceso también puede provocar la enfermedad del hígado graso. Esto se denomina enfermedad del hígado graso por alcohol.

“El alcohol se metabolizar en el hígado. Si usted bebe grandes cantidades de alcohol, este actúa básicamente como una toxina”, explica la Dra. Laura Nagy, quien estudia los efectos del alcohol en el hígado en la Clínica Cleveland.

Desde hace mucho tiempo se sabe que la obesidad y el alcohol contribuyen a la enfermedad del hígado graso. Pero más recientemente los científicos han descubierto que algunas toxinas cercanas a nosotros también pueden jugar un papel importante.

“El nuevo participante, por decirlo de alguna manera, es el papel de la contaminación química en la enfermedad del hígado graso”, dice Cave. Su investigación fue una de las primeras en relacionar a los químicos con la enfermedad.

Su equipo descubrió una alta tasa de la enfermedad entre trabajadores de una planta de producción química. Todos trabajaban mucho con un químico llamado cloruro de vinilo. Este químico se utiliza principalmente para producir el PVC en productos de plástico.

Desde entonces, se descubrieron relaciones entre muchos otros químicos y la enfermedad del hígado graso. Algunos químicos se encuentran en productos comunes del hogar y se mantienen en el medio ambiente. Las exposiciones a químicos pueden combinarse con otros factores de riesgo y empeorar la enfermedad.

“Estamos descubriendo que estas cosas probablemente actúen como doble contratiempos”, explica Cave. “Suponga que lleva una dieta mala y se expone a químicos. Los químicos pueden empeorar los efectos de la dieta”.

Detectar el hígado graso

La mayoría de las personas que padecen la enfermedad del hígado graso no llegan a sufrir daños en el hígado. Pero algunos desarrollan inflamación y daños en las células del hígado. Esta etapa de la enfermedad del hígado graso se conoce como esteatohepatitis no alcohólica, o NASH.

Si la NASH empeora, puede producir cicatrices permanentes y fibrosis hepática. La enfermedad hepática en esta etapa se denomina cirrosis. Puede producir fallas en el hígado o cáncer de hígado.

Los investigadores aún están intentando entender por qué la enfermedad hepática empeora en algunas personas pero no en otras. No obstante, puede tomar medidas para revertir este daño. El hígado tiene la capacidad de repararse a sí mismo, y por eso es importante detectar la enfermedad del hígado graso en las primeras etapas.

A menudo, los médicos detectan la enfermedad del hígado graso al realizar análisis de sangre por otros motivos. Si usted tiene síntomas o tiene un mayor riesgo, tal vez su proveedor de atención médica quiera realizarle análisis de sangre o imágenes. Estos análisis pueden ayudar a detectar el hígado graso y determinar cuán grave es.

El único análisis para determinar si la enfermedad ha avanzado a NASH es una biopsia de hígado. Durante la biopsia, su médico tomará una pequeña muestra de tejido de su hígado. Luego, la muestra se examina para detectar signos de inflamación o cicatrices.

“Las biopsias pueden ser dolorosas y producir sangrado, perforaciones o infección”, dice Loomba. Y muchas de las personas que se someten a la biopsia no terminan teniendo NASH. Por lo tanto, el equipo de investigación de Loomba está enfocado en llevar a cabo análisis no invasivos para la enfermedad del hígado graso. También están buscando nuevas maneras de detectar la enfermedad hepática grave.

Su equipo ha desarrollado técnicas de imágenes avanzadas que reducen la necesidad de hacer biopsias. Son capaces de medir, sin dolor, cuánta grasa y cicatrices hay en el hígado.

Revertir el daño temprano

El tratamiento más efectivo contra el hígado graso es un cambio en el estilo de vida. La pérdida de peso es de gran ayuda.

“Pero la pérdida de peso debe ser bastante significativa”, sostiene Loomba. Usted debe perder aproximadamente un 7% de su peso corporal para solucionar la NASH. Debe perder alrededor del 10% para reducir la fibrosis o las cicatrices.

Perder peso también puede ayudarlo a reducir el riesgo de padecer un ataque cardíaco o infarto. La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte entre las personas que padecen la enfermedad del hígado graso no alcohólica.

Una mejor nutrición también puede ayudar. Intente evitar subir de peso y aumente su ejercicio y limite su consumo de alcohol, ya que el alcohol puede tener efectos perjudiciales sobre la enfermedad hepática.

También podría considerar lavar sus frutas y verduras antes de comerlas, lo cual puede reducir su exposición a pesticidas.

En este momento, no hay tratamientos aprobados por la FDA para la enfermedad del hígado graso. Algunos estudios han demostrado que la vitamina E y los medicamentos para la diabetes, que también producen pérdida de peso, podrían ayudar a los pacientes con NASH. Varios medicamentos prometedores se están probando en estudios clínicos.

Para prevenir la enfermedad del hígado graso, su objetivo debe ser tener un peso saludable y beber alcohol con moderación. Comprender qué cuenta como una bebida puede ayudarlo a mantener un seguimiento, dice Nagy. Aprenda sobre los distintos tamaños de las bebidas.

Para obtener más consejos sobre cómo proteger su hígado, consulte el recuadro Elecciones sabias.

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Referencias

Información relativa

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Elecciones sabias

Protéjase contra la enfermedad del hígado graso

  • Intente mantener un peso saludable y comer porciones razonables.
  • Intente perder peso de forma gradual si tiene sobrepeso.
  • Limite la cantidad de grasa que consume. Reemplace las grasas saturadas por grasas no saturadas más saludables, como aquellas contenidas en el pescado, las semillas de lino y las nueces.
  • Consuma más frutas, verduras y cereales integrales.
  • Evite las comidas y bebidas con grandes cantidades de azúcares, especialmente fructosa. Estas incluyen los refrescos endulzados, las bebidas isotónicas, el té endulzado y los jugos.
  • Evite el consumo excesivo de alcohol. Tomar demasiado alcohol puede tener efectos perjudiciales en el hígado.
  • Deje de fumar. Fumar puede aumentar las probabilidades de desarrollar la enfermedad del hígado graso no alcohólica. Obtenga ayuda gratuita para dejar de fumar en smokefree.gov, llame al teléfono 1-800-QUIT-NOW (1-800-784-8669), o envíe un mensaje de texto con la palabra QUIT al 47848.
Actualizada en Diciembre de 2021