Temas de salud

Octubre de 2019

Comprender el riesgo y obtener ayuda

Ilustración de padres hablando con su hijo adolescente

A menudo se les dice a los adolescentes que tienen todas sus vidas por delante. La idea de que un adolescente podría pensar en terminar con esa vida puede ser difícil de creer para sus amigos, familiares u otras personas en su comunidad.

Sin embargo, “el riesgo de suicidio debería estar en el radar de cualquier persona que interactúe con adolescentes”, señala la Dra. Jane Pearson, experta en salud mental de los NIH.

La tasa de suicidio en adolescentes ha aumentado en la última década. El suicidio es ahora la segunda causa de muerte en adolescentes y adultos jóvenes en los Estados Unidos.

Los expertos no saben por qué ha aumentado esta tasa. Sin embargo, los investigadores financiados por los NIH están trabajando en mejores formas para encontrar y ayudar a los adolescentes que piensan en suicidarse.

“Hay algunos tratamientos muy efectivos para los jóvenes suicidas”, explica Pearson. “Estamos tratando de descifrar cómo hacer que esos tratamientos sean más accesibles para más jóvenes”.

¿Quién está en riesgo?

Muchas cosas pueden aumentar el riesgo de suicidio en adolescentes. Un factor de riesgo importante es experimentar un problema de salud mental, como depresión, ansiedad o trauma. La mayoría de las personas que mueren por suicidio han tenido problemas de salud mental.

Otros factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de suicidio, violencia o abuso de sustancias. Los adolescentes también experimentan muchos eventos estresantes de la vida por primera vez. Estos pueden incluir una ruptura amorosa, problemas en la escuela, violencia o conflictos con amigos.

“Los adolescentes no tienen la experiencia de vida para saber que estas cosas serán temporales, que las superarán”, dice Pearson. “Y podrían pensar que preferirían estar muertos antes que sentirse de esa manera en ese momento”, añade.

“Los malentendidos persistentes sobre el suicidio también pueden evitar que los adolescentes reciban la ayuda que necesitan”, agrega Pearson.

“Muchas personas piensan que cuando un adolescente intenta suicidarse o habla al respecto, en realidad está tratando de llamar la atención de manera desesperada”, explica Pearson. No creen que el adolescente esté en peligro real.

“Eso es definitivamente un mito”, señala la Dra. Cheryl King, investigadora de prevención del suicidio en la Universidad de Michigan. “Si alguien ha intentado suicidarse en repetidas ocasiones o ha hablado de ello durante mucho tiempo, eso debería preocuparnos más en lugar de despreocuparnos”.

Cómo saber cuándo los adolescentes necesitan ayuda

Algunas de las señales de advertencia de un adolescente que piensa en suicidarse son hablar de querer morir, sentirse desesperado, estar atrapado o ser presa de un dolor insoportable (vea el cuadro de Decisiones inteligentes para obtener más señales).

“Si le preocupa un adolescente que podría estar pensando en suicidarse, entable una conversación con esta persona”, dice el Dr. Joan Asarnow, investigador de prevención de suicidios y psicólogo clínico de la Universidad de California, Los Ángeles.

“Una conversación puede comenzar con un ‘¿estás BIEN?’ o ‘¿sientes que algo es un problema demasiado grave?’”, explica Asarnow.

Pearson recomienda que las personas comiencen estas conversaciones temprano, cuando empiecen a sentir que algo anda mal con un adolescente. “Será más fácil ayudar a alguien antes de que realmente haya decidido un curso de acción para suicidarse”, menciona.

Sin embargo, muchos adolescentes tienen pensamientos suicidas que no se reconocen. King y otros investigadores financiados por los NIH estudian formas de identificar mejor a los adolescentes en riesgo de suicidio.

King está probando un nuevo método para evaluar a los adolescentes que ingresan a las salas de emergencias de los hospitales por riesgo de suicidio. Si bien la mayoría de los adolescentes no se atiende con un especialista en salud mental, dice, “aproximadamente 1 de cada 5 va al departamento de emergencias al menos una vez al año. Por lo tanto, es un lugar particularmente bueno para la detección del riesgo de suicidio”.

“Esto es especialmente cierto porque los comportamientos de riesgo, como el abuso de sustancias y la conducción peligrosa, pueden llevar a los adolescentes a la sala de emergencias”, explica King. Y los adolescentes que adoptan tales comportamientos tienen un mayor riesgo de suicidio.

Otros investigadores buscan formas de usar la tecnología para identificar cuándo los adolescentes que se sabe que están en riesgo de suicidio son más vulnerables. Por ejemplo, un equipo está probando si los relojes inteligentes pueden detectar cuando las emociones de los adolescentes afectan sus cuerpos antes de que se sientan angustiados.

“Las nuevas tecnologías pueden proporcionarnos una forma de intervenir en el momento en que los niños realmente lo necesitan, sin depender de que ellos lo comuniquen”, explica Asarnow.

Mantener seguros a los adolescentes

Hay tratamientos disponibles para ayudar a los adolescentes en riesgo de suicidio. “Los problemas subyacentes de salud mental, como la depresión y el trauma, son afecciones tratables, y hay maneras de ayudar a los jóvenes con estos problemas una vez que los conocemos”, menciona King. La terapia de conversación y los medicamentos pueden ser efectivos para muchas personas.

Los investigadores financiados por los NIH también han desarrollado terapias que pueden ayudar a los adolescentes de muy alto riesgo, aquellos que ya han intentado suicidarse, más de una vez en algunos casos.

Asarnow y sus colegas mostraron recientemente que los tipos de asesoramiento intensivo para los adolescentes y sus familias pueden reducir el riesgo de otro intento de suicidio en aproximadamente un tercio. Este asesoramiento, basado en tratamientos llamados terapia cognitiva conductual (cognitive behavioral therapy, CBT) y terapia dialéctica conductual (dialectical behavior therapy, DBT), enseña estrategias de afrontamiento y habilidades para la vida.

Asarnow señala que involucrar a la familia en la prevención del suicidio parece ser más efectivo que solo tratar al adolescente. Su programa asesora y enseña a los padres y a los adolescentes a su cargo.

“Algo que cualquier familia puede hacer para ayudar a proteger a un adolescente que piensa en suicidarse es hablar con un proveedor de atención médica sobre cómo elaborar de forma conjunta un plan de seguridad”, añade. Un plan de seguridad es un documento que el adolescente y los adultos de confianza crean juntos. Incluye estrategias de afrontamiento e información de contacto para las personas que hayan aceptado ayudar en tiempos de crisis.

Un plan de seguridad también incluye el compromiso de la familia para mantener el ambiente del adolescente seguro, como limitar el acceso a medicamentos y armas de fuego.

A menudo, la decisión de hacerse daño se toma en una fracción de segundo. Un plan de seguridad “hace que las mejores decisiones sean cosas fáciles de hacer”, explica Pearson. “La familia desea eso, y el adolescente también”.

Si usted o alguien que conoce piensa en suicidarse, puede llamar a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-888-628-9454. Los expertos recomiendan que tanto los padres como los adolescentes guarden este número en sus teléfonos.

Enlaces

Referencias

Información relativa

Obtenga más información

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Señales de advertencia de suicidio

Cuantas más señales de advertencia, mayor es el riesgo de suicidio

  • Hablar sobre querer morirse
  • Buscar formas de suicidarse
  • Hablar sobre sentirse desesperado o no tener ningún propósito
  • Hablar sobre sentirse atrapado o ser presa de un dolor insoportable
  • Hablar sobre ser una carga para los demás
  • Abusar del alcohol o de las drogas
  • Comportarse de forma ansiosa, agitada o imprudente
  • Tener problemas para dormir
  • Retirarse o sentirse aislado
  • Tener cambios de humor extremos
  • Regalar pertenencias, incluidos objetos preciados

Obtenga ayuda de un profesional de la salud mental para su adolescente o llame a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-888-628-9454.

Actualizada en Octubre de 2019