Temas de salud

Mayo de 2021

Fragmentos de una conversación entre la Dra. Marishka Brown, directora del programa de medicina para trastornos del sueño en los NIH, y la Dra. Chandra Jackson, experta en sueño de los NIH.

Brown: Desde la perspectiva del sueño, ¿cómo está afectando a las personas la pandemia de COVID-19?

Jackson: Antes de la pandemia, al menos un tercio de los estadounidenses no obtenía la cantidad recomendada de al menos siete horas de sueño por día. Y antes del coronavirus, millones de personas padecían trastornos del sueño como el insomnio.

Es probable que el estrés que muchos de nosotros teníamos antes de la pandemia haya aumentado. Por ejemplo, si las personas ya se sentían aisladas y deprimidas, ahora podría ser más difícil afrontar la vida. Algunos también pueden sentir una mayor presión financiera o inseguridad laboral y de vivienda.

También han surgido muchos desafíos nuevos. Uno es ser o conocer a un trabajador esencial en primera línea, ya sea un médico, una enfermera o un cajero en una tienda de comestibles. Esto puede inducir ansiedad, que sabemos que afecta negativamente el sueño.

Además, nuestras rutinas se han visto interrumpidas. Hacer un seguimiento del tiempo puede resultar complicado. Otros desafíos importantes se relacionan con no poder interrumpir el trabajo al final de la jornada laboral porque está en casa. O tratar de administrar la casa con niños que están acostumbrados a estar en la escuela y pueden estar pasando demasiado tiempo frente a la pantalla.

Todos estos factores, con los que muchos de nosotros hemos estado lidiando, pueden causar estrés y tensión. Se ha demostrado que estos afectan negativamente el sueño. Además, simplemente quedarse en casa en lugar de salir al exterior puede reducir en gran medida su exposición a la luz natural. Y la falta de luz natural puede reducir las señales biológicas que son importantes para dormir por la noche.

Brown: ¿Cómo afecta el sueño al sistema inmunológico?

Jackson: Dormir bien ayuda a mantener un buen sistema inmunológico. La interrupción del sueño puede reducir las citocinas circulantes, que son un tipo de proteína que ayuda a proteger contra las infecciones. Esto claramente tiene implicaciones para poder protegerse de agentes infecciosos como el coronavirus.

Y, si está realmente enfermo por el motivo que sea, descansar el cuerpo parece favorecer una recuperación más rápida. Por último, también se ha demostrado que la privación crónica del sueño hace que las vacunas sean menos eficaces ya que reduce la capacidad de respuesta del organismo.

Brown: ¿Puede hablar sobre el papel de las disparidades y el sueño, y su interacción con COVID-19?

Jackson: Para empezar, el sueño adverso es común en la población general. Sin embargo, se ha demostrado que las personas negras o afroamericanas, hispanas o latinas, nativas estadounidenses e incluso las minorías sexuales y de género se ven agobiadas de manera desproporcionada por la falta de sueño. En general, se cree que el estrés social es la conexión entre estos grupos con identidades sociales diferentes pero relacionadas.

En cuanto a los trastornos del sueño, los más habituales son la apnea obstructiva del sueño y el insomnio. Las poblaciones negras o afroamericanas, hispanas o latinas y asiáticas sufren de manera desproporcionada la apnea obstructiva del sueño. Muchas de estas disparidades parecen comenzar de forma temprana en la vida. Por ejemplo, se ha demostrado que los niños negros, en comparación con los niños blancos, tienen una prevalencia de cuatro a seis veces mayor de trastornos respiratorios durante el sueño. Esto no se atribuye a la genética, sino al hecho de vivir en comunidades económicamente desfavorecidas con peligros ambientales relevantes.

Entonces, las disparidades del sueño son claramente relevantes para la pandemia. Es probable que contribuyan a las disparidades en afecciones como la diabetes y las enfermedades cardíacas. Y estas son condiciones que sabemos que aumentan la susceptibilidad a malos resultados relacionados con COVID-19.

Además, es probable que el estrés mental producto de la existencia de COVID que todos sentimos exacerbe las disparidades de sueño existentes porque los grupos desfavorecidos se ven afectados de manera desproporcionada por el virus a causa de razones principalmente sociales. Por ejemplo, es más probable que los grupos minoritarios raciales/étnicos tengan trabajos orientados al servicio, esenciales, de primera línea y, a menudo, riesgosos y de bajos salarios sin protección para los trabajadores, como la licencia por enfermedad con goce de sueldo.

Para obtener más información sobre los efectos de COVID-19 sobre el sueño, consulte la entrevista completa.

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Actualizada en Octubre de 2021